El futuro de dos proyectos de hidrocarburos en el Mar del Norte británico se ha convertido en una prueba para la política energética del Reino Unido y para la confianza inversora del sector. Anders Opedal, consejero delegado de Equinor, advirtió que un rechazo a Rosebank y Jackdaw podría llevar a la compañía y a otros inversores a reconsiderar el atractivo del país para desarrollar nuevos proyectos.
Opedal formuló la advertencia en el Energy Intelligence Forum, en Londres. Según sus declaraciones, no aprobar Rosebank supondría un revés para la seguridad energética y la creación de empleo. En otra entrevista, señaló que Equinor tendría que revisar su perspectiva sobre futuras inversiones si el Gobierno bloquea los proyectos. Son advertencias sobre posibles decisiones empresariales, no un anuncio de retirada ni una decisión oficial sobre los permisos.
Dos proyectos sujetos a nuevas decisiones regulatorias
Rosebank y Jackdaw recibieron sus autorizaciones originales bajo el anterior Gobierno conservador: Jackdaw en 2022 y Rosebank en 2023. Esas aprobaciones fueron impugnadas por Greenpeace y Uplift. En enero de 2025, un tribunal concluyó que las autorizaciones eran ilegales porque no habían considerado plenamente los efectos climáticos de las emisiones asociadas al uso de los hidrocarburos. El resultado fue la anulación de los permisos y la necesidad de tramitar nuevas solicitudes.
Por tanto, los proyectos no cuentan actualmente con una aprobación definitiva derivada de ese proceso. La decisión corresponde a las autoridades británicas, que deben valorar la información y las consideraciones ambientales pertinentes. El Departamento de Seguridad Energética y Cero Neto indicó que cualquier resolución tendrá en cuenta las pruebas y las aportaciones recibidas durante el procedimiento.
Plazos distintos y exposición para Adura
Jackdaw es un yacimiento de gas situado frente a la costa de Aberdeen. Sus promotores sostienen que buena parte de la infraestructura necesaria ya está instalada y que podría empezar a producir en cuestión de semanas si recibe autorización. Rosebank, un proyecto con predominio de petróleo, podría iniciar la producción durante la primera mitad de 2027, según la información disponible. Ambos calendarios dependen de que se obtengan los permisos correspondientes y no deben interpretarse como fechas confirmadas de puesta en marcha.
Los dos activos están vinculados a Adura, la empresa conjunta de Equinor y Shell en el Mar del Norte británico, que adoptó ese nombre en 2025. La compañía está proyectada para convertirse en la mayor productora de petróleo y gas de esa zona. Un rechazo afectaría, por tanto, a las perspectivas de estos desarrollos y podría influir en cómo sus socios valoran nuevas oportunidades en el país; las fuentes no precisan qué proyectos futuros se reconsiderarían ni en qué plazo.
Seguridad energética y objetivos climáticos en tensión
El debate contrapone argumentos distintos. Quienes apoyan los proyectos sostienen que la producción nacional puede contribuir a la seguridad energética y al empleo. Sus críticos cuestionan el impacto climático de los hidrocarburos, incluidas las emisiones generadas cuando se consumen. La revisión judicial se centró en la forma en que se trataron esas emisiones al autorizar los proyectos, y las nuevas decisiones deben ajustarse al proceso regulatorio vigente.
La advertencia de Equinor pone de relieve que la certidumbre regulatoria es una consideración para las empresas al evaluar inversiones de largo plazo. Sin embargo, no demuestra por sí sola que una eventual denegación vaya a provocar una salida de capital ni permite cuantificar sus efectos para la economía británica. Mientras las aprobaciones siguen pendientes, la resolución sobre cada campo será determinante para su desarrollo, pero también deberá leerse dentro de los límites y requisitos ambientales aplicables en el Reino Unido.