El secretario general de Junts, Jordi Turull, afirmó el 7 de octubre en una entrevista en TV3 que su partido no volverá a apoyar una investidura de Pedro Sánchez después de las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026. Turull calificó esa posibilidad de «imposible» y justificó la posición por lo que considera incumplimientos de los compromisos acordados con el PSOE.
Turull distingue la amnistía de otros compromisos
El dirigente reconoció que la ley de amnistía se aprobó y sostuvo que Junts cumplió con su parte del acuerdo de investidura. A su juicio, en cambio, otros compromisos se retrasaron o no se materializaron, y el PSOE presentó excusas para no llevarlos adelante. Esas afirmaciones describen la valoración de Turull sobre el pacto; las coberturas no las verifican de forma independiente.
Turull añadió que Junts había pedido a Sánchez que se sometiera a una cuestión de confianza y que, antes de la convocatoria electoral, propuso al PSOE buscar otro candidato a la presidencia. Según relató, el partido socialista no aceptó esta última propuesta. También criticó la gestión del Gobierno en materia de vivienda y cuestionó su intención de tramitar medidas por vías parlamentarias alternativas.
Junts busca marcar distancia de los dos grandes bloques
El anuncio se enmarca en la estrategia electoral que los medios atribuyen a Junts: subrayar que no estará al servicio ni del PSOE ni del PP. La portavoz del partido en el Congreso, Míriam Nogueras, también rechazó favorecer un eventual Gobierno de PP y Vox, según las informaciones publicadas. Así, la posición expresada por Turull sobre Sánchez no equivale a un respaldo anunciado a la alternativa de esos partidos.
La declaración fija el mensaje público de Junts de cara al 29-N, pero no determina por sí sola el resultado electoral ni las decisiones que pudiera tomar el partido ante una negociación posterior. La negativa a investir a Sánchez y los motivos expuestos corresponden a la posición anunciada por Turull en nombre de la formación.