Una encuesta de CoinShares a 2.230 inversores con al menos 500.000 dólares en activos invertibles encontró que la mayoría de los participantes en siete países posee activos digitales. Entre quienes ya los tienen, muchos dijeron que planean aumentar su exposición en 2026; la respuesta expresa una intención y no confirma que las compras se hayan realizado o vayan a concretarse.
El sondeo abarcó Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Suecia y Suiza. Sus resultados describen a la muestra consultada y no deben interpretarse como una estimación de todos los inversores de esos países ni de una tendencia global uniforme.
Tenencia extendida, con diferencias entre países
La proporción de encuestados que declaró poseer activos digitales osciló entre el 54% en Suecia y cerca del 70% en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Suiza. CoinShares situó en torno al 10% la asignación media a criptoactivos dentro de las carteras de los participantes, aunque esa cifra agregada no describe necesariamente la experiencia de cada inversor.
Entre los tenedores actuales, en cinco de los siete países al menos el 85% afirmó que planeaba elevar su exposición durante 2026. En Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, la proporción llegó al 91%. Son respuestas sobre planes declarados, no una medida del capital que finalmente se invertirá.
La caída del mercado de febrero de 2026 tampoco aparece en el sondeo como un freno generalizado: en los siete países, más participantes dijeron que el retroceso los hacía más propensos a invertir en activos digitales que menos propensos. La encuesta registra esa percepción, pero no permite establecer qué decisiones tomaron después.
Diversificación y visión de largo plazo entre las motivaciones
Los participantes señalaron la apreciación a largo plazo y la diversificación entre sus principales motivos para invertir. La especulación ocupó el último lugar y el 6% se identificó principalmente como operador de corto plazo. Estas respuestas describen las motivaciones declaradas por la muestra; no eliminan los riesgos asociados a los criptoactivos ni predicen su rendimiento.
Bitcoin fue el activo digital más extendido: en promedio, lo poseía el 80% de los inversores en activos digitales. A la vez, el 89% de quienes tenían bitcoin también declaró poseer otros activos digitales. El 77% de los encuestados consideró que bitcoin desempeñará un papel importante en el futuro sistema financiero mundial, mientras que el 79% apoyó una mayor regulación de los mercados de activos digitales.
El estudio también observó una diferencia por edad: los participantes más jóvenes destinaban una mayor proporción de sus carteras a activos digitales que los mayores en los siete países. En cuatro mercados, su exposición era aproximadamente el doble. Los datos muestran una asociación en la muestra, pero no explican por sí solos las causas de esa diferencia.
Algunos clientes perciben cautela en sus asesores
Cerca de cuatro de cada diez encuestados que trabajaban con un asesor en Suiza, Francia, Estados Unidos y Alemania consideraron que este era demasiado cauteloso frente a los activos digitales. La percepción apunta a una posible brecha entre algunos clientes y sus asesores; no significa que todos los participantes esperen recomendaciones de compra ni que los profesionales deban respaldar cualquier activo.
Ric Edelman, fundador del Digital Assets Council of Financial Professionals y de Edelman Financial Engines, dijo a Cointelegraph que algunos asesores avanzan lentamente en la adopción de activos digitales por falta de conocimientos o incentivos para formarse. También señaló que ciertas firmas limitan las conversaciones o las inversiones relacionadas con criptoactivos.
Edelman cuestionó, además, la asignación media cercana al 10% reportada por CoinShares: sostuvo que, según su propia investigación, serían más comunes asignaciones del 2% al 5%. Esa discrepancia subraya que la cifra del sondeo no debe tomarse como una recomendación ni como una referencia aplicable a cada cartera. Las opiniones de Edelman sobre asignaciones son suyas y no constituyen una conclusión de la encuesta.
Para empresas de gestión patrimonial, los resultados ponen de relieve el interés de algunos clientes por hablar de activos digitales y la importancia de entender sus posiciones declaradas. Sin embargo, el sondeo no determina qué servicios necesitan, cuánto estarían dispuestos a pagar ni qué exposición sería adecuada para cada persona. Sus hallazgos se limitan a los participantes consultados y a sus respuestas en los siete mercados incluidos.