BC Partners Credit se comprometió a aportar hasta 300 millones de dólares a LIV Golf, en una operación destinada a respaldar la reestructuración del circuito y su posible relanzamiento en 2027. El compromiso no significa que los fondos ya se hayan desembolsado: la financiación está sujeta a la aprobación de un tribunal de Estados Unidos.
El acuerdo llega después de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí (PIF), principal respaldo financiero de la liga desde su creación en 2022, anunciara que dejaría de financiarla al término de la temporada. LIV Golf solicitó acogerse al Capítulo 11 de la legislación concursal estadounidense, un proceso que permite a una empresa continuar sus operaciones mientras reorganiza sus deudas y su estructura financiera.
Una financiación condicionada al proceso judicial
La documentación concursal situó los pasivos de LIV Golf entre 500 y 1.000 millones de dólares. La aportación de BC Partners Credit pretende facilitar la continuidad del proceso y dar margen para definir el futuro del circuito. Ted Goldthorpe, socio y responsable de la firma, señaló que el objetivo es que LIV salga de la reestructuración con una base financiera sólida de cara a 2027.
La aprobación judicial es una condición relevante: hasta que se resuelva, el compromiso anunciado no debe interpretarse como una financiación cerrada ni como garantía de que la liga continuará en su formato actual. La operación también se produce en un contexto de negociaciones con jugadores y acreedores, cuyas condiciones definitivas aún no están establecidas.
LIV 2.0: propiedad de los jugadores como propuesta
El plan presentado por LIV contempla que los golfistas adquieran participaciones tanto en la liga como en los equipos. La propuesta también prevé darles voz en el diseño de la competición. Scott O’Neil, consejero delegado de LIV Golf, describió el acuerdo como un avance hacia una liga global centrada en los equipos y en manos de los jugadores.
Ese modelo sigue siendo una hoja de ruta, no una estructura de propiedad ya implantada. Las conversaciones sobre la participación de los jugadores continúan, y los actuales golfistas no tienen, según la información disponible, la obligación automática de incorporarse al proyecto renovado. El proceso concursal también afecta a obligaciones pendientes con jugadores y otros acreedores.
El calendario de 2027 todavía está por definir
LIV Golf ha planteado una temporada de 2027 con torneos en varios mercados internacionales, entre ellos Estados Unidos, México, Inglaterra, Sudáfrica, Australia y Hong Kong. También estudia posibles cambios en el formato competitivo. Son planes que dependen de la evolución de la reestructuración y no constituyen un calendario definitivo.
Para empresas, patrocinadores y proveedores vinculados al deporte, el anuncio aporta una señal de financiación potencial, pero deja abiertas cuestiones centrales: la aprobación judicial, la composición de la propiedad, la participación de los jugadores y el calendario de la próxima temporada. La viabilidad del relanzamiento dependerá de cómo se resuelvan esos puntos dentro del proceso estadounidense.