La inflación interanual de Uruguay aumentó al 4,68 % en septiembre, frente al 4,55 % registrado en agosto. Según el Índice de Precios del Consumo (IPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios subieron 0,54 % durante el mes y acumularon un alza de 4,21 % desde el comienzo del año.
El dato quedó por encima de la meta puntual de 4,5 % del Banco Central del Uruguay (BCU), aunque permaneció dentro del rango de tolerancia, fijado entre 3 % y 6 %. En septiembre de 2025, la inflación interanual era de 4,25 %.
Alimentos explican la mayor incidencia mensual
Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el rubro que más contribuyó al aumento del IPC: subió 1,73 % y aportó 0,45 puntos porcentuales a la variación general. Dentro de esa división, las hortalizas, tubérculos y legumbres avanzaron 5,27 %. Destacaron las subidas de tomates (48,86 %) y cebollas y productos similares (25,45 %); en cambio, bajaron los zapallitos y zucchini (21,52 %) y las papas (3,78 %).
Las carnes y otros productos derivados aumentaron 2,43 %. El encarecimiento de alimentos fue parcialmente contrarrestado por el transporte, que cayó 0,54 % y restó 0,06 puntos porcentuales al resultado mensual, principalmente por las bajas en los servicios de transporte de pasajeros con chofer y los pasajes de avión.
La inflación subyacente —medida que excluye verduras, frutas y combustibles— fue de 0,44 % en el mes y de 4,47 % en los últimos 12 meses. El IPC de bienes transables subió 3,31 % interanual, mientras que el de bienes y servicios no transables avanzó 5,80 %.
La política monetaria seguía pendiente de revisión
En agosto, el BCU mantuvo la tasa de política monetaria en 5,75 %. Al informar aquella decisión, el organismo señaló que las proyecciones y expectativas de inflación apuntaban a una trayectoria alineada con la meta de 4,5 % en el horizonte de política monetaria. Según la información publicada el 5 de octubre, el Comité de Política Monetaria y el directorio tenían previsto evaluar una posible modificación de la tasa el jueves 8; esa decisión aún no se había anunciado en la fecha de las coberturas.
La inflación no era el único dato citado en el debate. La cobertura de Búsqueda indicó que el BCU también consideraría la actividad económica, la cotización local del dólar y factores externos. El economista Javier de Haedo, en una opinión previa a la publicación del IPC de septiembre, defendió reducir la tasa para favorecer una depreciación real del peso y apoyar la competitividad. Se trata de su valoración sobre la orientación monetaria, no de una decisión del Banco Central.
Para las empresas, el dato ofrece una referencia sobre la evolución reciente de los precios y sus componentes, pero no determina por sí solo la trayectoria futura de costos, demanda o tasas de interés. La inflación interanual permaneció dentro del rango de tolerancia del BCU, aunque por encima de su objetivo puntual, y la respuesta de política monetaria seguía por definirse.