La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió al Parlamento Europeo que evite grandes recortes al próximo presupuesto plurianual de la Unión. En su intervención ante la Eurocámara defendió la propuesta para el periodo 2028-2034, que equivale al 1,26 % de la renta nacional bruta de la UE, y advirtió de que reducirla podría poner en riesgo prioridades acordadas por los Estados miembros.
El debate enfrenta a gobiernos que consideran excesiva la propuesta con otros que reclaman mantener o ampliar la financiación europea. La negociación sigue abierta: las posiciones expresadas son propuestas y demandas políticas, no un presupuesto aprobado.
Dos posiciones sobre el tamaño y las prioridades del presupuesto
Alemania, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Austria pidieron reducir el marco financiero, que ronda los dos billones de euros. En una carta dirigida a la presidencia rotatoria del Consejo, encabezada por Irlanda, señalaron las dificultades fiscales que afrontan los Estados miembros y calificaron de poco realista la propuesta de la Comisión.
En sentido contrario, España, Italia, Croacia, Portugal, Grecia y otros países reclamaron que se mantengan las contribuciones a la política agrícola común (PAC) y a los fondos de cohesión. Para estos gobiernos, el reto consiste en financiar nuevas prioridades —como defensa, competitividad e innovación— sin dejar de respaldar políticas tradicionales de la UE.
Von der Leyen sostuvo que las cuentas europeas deben responder a esos distintos objetivos. Entre las áreas que mencionó figuran defensa y seguridad, inteligencia artificial, infraestructuras energéticas, investigación, formación y gestión de crisis, además de la seguridad alimentaria y la cohesión entre regiones y Estados miembros.
La financiación, otro punto de desacuerdo
La presidenta de la Comisión defendió buscar nuevos recursos propios, es decir, ingresos que vayan directamente al presupuesto comunitario, en lugar de depender únicamente de las aportaciones nacionales. Entre las fuentes citadas en las coberturas están los ingresos del régimen de comercio de derechos de emisión, el mecanismo de ajuste en frontera por carbono y los impuestos especiales sobre el tabaco. La Comisión calcula que estas vías podrían aportar 58.500 millones de euros; los gobiernos favorables a recortar el marco consideran que no bastarían para evitar mayores contribuciones nacionales.
También se han planteado otras fórmulas de ingresos, pero siguen siendo propuestas. La negociación tendrá que resolver tanto el volumen total del presupuesto como el reparto entre las prioridades y la forma de financiarlo.
Energía: compras conjuntas y apoyo focalizado
En el mismo discurso, Von der Leyen vinculó la discusión presupuestaria con la presión de los precios energéticos y la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Respaldó explorar compras conjuntas mediante la agregación de la demanda y anunció un diálogo estratégico con las refinerías para abordar los costes y asegurar suministros, también para defensa.
La presidenta citó como ejemplos de apoyo inmediato los vales de energía para hogares con bajos ingresos aplicados en Francia y Rumanía. En cambio, expresó reservas ante las ayudas generalizadas, al considerar que podrían elevar la demanda y los costes. También anunció que la Comisión presentará medidas para duplicar los objetivos de electrificación de cara a 2040; según Von der Leyen, esto podría reducir en 260.000 millones de euros anuales las importaciones de combustibles fósiles. Se trata de un objetivo anunciado, no de un resultado ya alcanzado.
La negociación continúa
La próxima cumbre de líderes de la UE en Bruselas estaba prevista como una nueva ocasión para discutir el marco financiero. El proceso deberá conciliar las demandas de contención del gasto con las de protección de partidas y financiación de nuevas prioridades. Por ahora, ni el tamaño final del presupuesto ni sus fuentes de ingresos están decididos.