El Gobierno alemán vetó el 7 de octubre de 2026 la adquisición del 80 % de Zippel por parte de Cosco, la naviera estatal china. El Ministerio de Economía justificó la decisión alegando que la operación habría agravado dependencias y puesto en peligro la resiliencia de las cadenas de suministro de Alemania y de la Unión Europea. Esos riesgos son los motivos expuestos por el Gobierno, no hechos probados sobre consecuencias concretas de la compra.
Zippel, con sede en Hamburgo, está especializada en transportar contenedores entre puertos marítimos y destinos del interior. La operación había recibido en febrero el visto bueno de la autoridad alemana de competencia. Esa aprobación no impedía una revisión separada por motivos de seguridad: la autoridad antimonopolio señaló que esas cuestiones quedaban fuera de su ámbito.
Una revisión distinta de la competencia
El portavoz del Ministerio de Economía, Tim-Niklas Wentzel, afirmó que Alemania da la bienvenida a la inversión extranjera, pero que algunas operaciones pueden entrar en conflicto con sus intereses de seguridad. Según explicó, las solicitudes se examinan caso por caso.
El veto se enmarca en la cautela de varios gobiernos europeos ante inversiones de empresas estatales chinas en sectores de transporte y logística. La preocupación que describen las autoridades es que esas operaciones puedan generar dependencias o facilitar el acceso a información sensible sobre las cadenas de suministro; la información disponible no acredita que ese acceso se haya producido en este caso.
Zippel mantendrá sus operaciones diarias
El director ejecutivo de Zippel, Axel Plass, expresó su desacuerdo con el desenlace y sostuvo que la decisión empresarial seguía siendo acertada. También indicó que las operaciones cotidianas de la compañía continuarían con normalidad. Cosco no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, según la información publicada.
Como antecedente, Cosco ya tiene una participación minoritaria en una terminal de contenedores del puerto de Hamburgo. Esa inversión fue autorizada por el anterior Gobierno alemán en 2023, bajo la condición de mantener la participación por debajo del 25 %. El episodio de Zippel muestra que la aprobación de una operación desde la perspectiva de competencia no resuelve necesariamente las evaluaciones de seguridad económica o de resiliencia de las cadenas de suministro.