Un colchón de suministro bajo presión
Amin Nasser, consejero delegado de Saudi Aramco, advirtió en el Energy Intelligence Forum de Londres de que las reservas mundiales de petróleo están en niveles «alarmantemente bajos». Según su estimación, reponer los inventarios utilizados durante los siete meses de conflicto en Oriente Próximo podría llevar hasta dos años, incluso si las interrupciones terminan.
Nasser sostuvo que la oferta regional se ha reducido en casi 3.000 millones de barriles y que se han retirado más de 1.000 millones de barriles de inventarios para amortiguar el déficit. A su juicio, quedan menos de 6.000 millones de barriles en inventarios comerciales, aunque gran parte no estaría disponible en la práctica. Son cálculos y advertencias atribuidos al responsable de Aramco, no una evaluación consensuada del mercado.
Las reservas declaradas no equivalen a oferta inmediata
El ejecutivo señaló que los volúmenes totales de inventarios pueden dar una imagen incompleta de la capacidad de respuesta: parte del petróleo almacenado no puede movilizarse con facilidad o es necesario para mantener operativas las instalaciones. También afirmó que la mayor parte de las existencias utilizadas procedía de reservas comerciales de empresas, además de las liberaciones de reservas estratégicas acordadas por gobiernos.
Estas reservas pueden aportar tiempo ante una interrupción, pero, según Nasser, no sustituyen la producción necesaria para atender simultáneamente la demanda y reconstruir los inventarios. Por eso, aunque se recuperen los flujos de exportación, reponer las existencias podría prolongar la presión sobre el mercado.
Ormuz y las alternativas de exportación
Las perturbaciones del tránsito por el estrecho de Ormuz han sido un factor central de la disrupción. Nasser indicó que la circulación de petróleo se está recuperando mediante cambios en las rutas, pero que los envíos alternativos resultan más costosos. La normalización de algunos flujos, por tanto, no significa por sí sola que se hayan restablecido las reservas ni que hayan desaparecido los riesgos logísticos.
El CEO afirmó que Aramco estudia rutas adicionales para exportar crudo saudí y nuevas instalaciones de almacenamiento fuera del país. Presentó esas iniciativas como medidas para reducir la exposición de sus clientes a futuras interrupciones. También instó a los gobiernos a prestar más atención a la seguridad y la resiliencia energéticas.
Qué implica para las empresas
Para las compañías que dependen del petróleo y sus derivados, la advertencia pone el foco en dos cuestiones distintas: la disponibilidad física de suministros y el coste de transportarlos. La recuperación de las exportaciones no garantiza que ambos factores vuelvan de inmediato a sus condiciones anteriores, y la reposición de inventarios podría competir durante un tiempo con la demanda habitual.
La duración de ese ajuste, su efecto en los precios y la evolución de las rutas dependerán de cómo cambien el conflicto, la producción y el tránsito marítimo. Las declaraciones de Nasser describen el escenario que anticipa el responsable de Aramco; no determinan por sí mismas cómo evolucionará el mercado.