La gama de coches eléctricos de precio inicial inferior a 25.000 euros está creciendo en Europa, y Transport & Environment (T&E) prevé que las ventas de esos modelos se multipliquen por siete en 2026 respecto a 2024. La cifra es una previsión basada en la evolución del mercado, no un resultado definitivo del ejercicio.
El cambio se produce en un segmento que durante años tuvo pocas opciones eléctricas. Según el informe de T&E, en el primer semestre de 2026 se lanzaron cerca de 40 nuevos modelos eléctricos y se espera que lleguen alrededor de 60 más antes de acabar el año. La organización calcula que el número de modelos con un precio inicial inferior a 25.000 euros se habrá duplicado en 2026 respecto al año anterior, hasta alcanzar 16. Cuatro partirían de un precio inferior a 20.000 euros.
Más modelos y más matriculaciones
La expansión de la oferta coincide con un aumento de las matriculaciones de vehículos eléctricos de batería (BEV) en la Unión Europea. Entre enero y agosto de 2026 se registraron 1,64 millones, un 45% más que en el mismo periodo de 2025. En el segundo trimestre, los BEV alcanzaron una cuota de mercado del 22%, según T&E.
La organización también prevé que las ventas de eléctricos con un precio inicial inferior a 25.000 euros aumenten otro 34% en 2027. Para ese año, estima que los modelos con un precio de partida inferior a 30.000 euros podrían representar cerca de una cuarta parte de las ventas europeas de coches eléctricos. Son estimaciones, no cifras ya confirmadas.
Entre los modelos citados en las coberturas figuran el Citroën ë-C3, el Dacia Spring, el Leapmotor T03, el Hyundai Inster y el Renault 5. La llegada de nuevos vehículos urbanos y compactos amplía las alternativas para compradores y empresas que buscan opciones eléctricas en segmentos de precio más bajos, aunque el precio inicial no informa por sí solo sobre el coste total de uso o las condiciones de cada modelo.
La regulación, en el centro del debate
T&E sostiene que los objetivos de emisiones de CO₂ de la Unión Europea están impulsando la llegada de nuevos modelos asequibles. La organización advierte de que debilitar la normativa prevista para 2030-2035 podría ralentizar esa oferta y perjudicar la posición de los fabricantes europeos en la competencia internacional por el vehículo eléctrico. Se trata de la valoración de T&E sobre los posibles efectos de un cambio regulatorio.
Isabell Büschel, directora de T&E en España, afirmó que la respuesta comercial a los nuevos modelos muestra que la oferta limitada había sido un obstáculo para la demanda. En su nota, la organización también recoge datos de pedidos y expectativas de venta comunicados por fabricantes; esos datos corresponden a marcas concretas y no constituyen resultados agregados del mercado.
Para las empresas del sector, el avance de los modelos de menor precio señala una ampliación de la competencia en los segmentos urbanos y compactos. La evolución de las ventas dependerá de que las previsiones se materialicen y de factores como la oferta disponible y el marco regulatorio europeo.