El cierre del hotel Casa del Sol, ubicado sobre la ruta 1 en el departamento de Colonia, volvió a poner bajo discusión la situación económica de la hotelería y el alcance de los cierres registrados en los últimos años. La decisión afecta a 25 trabajadores, a quienes la empresa informó que no podrá pagar íntegramente los créditos laborales debido a que, según les comunicó, no dispone de fondos suficientes.
Los empleados, que no estaban afiliados al Sindicato Gastronómico y Hotelero del Uruguay, se organizaron y presentaron sus reclamos ante las oficinas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en Colonia del Sacramento. La información disponible no detalla el resultado de esas gestiones ni el monto de las obligaciones pendientes.
La Cámara Hotelera alerta por la rentabilidad
Miguel Slimovich, presidente de la Cámara Hotelera de Colonia, sostuvo que el cierre no debe analizarse como un caso aislado. La cantidad de establecimientos que dejaron de funcionar desde la pandemia varía según la declaración y el criterio utilizados: Slimovich habló de 30 cierres ante El Observador, de 31 en declaraciones recogidas por la diaria y de 32 en entrevistas difundidas por Canal 3 de Colonia, según Carmelo Portal. Las cifras, por tanto, son estimaciones atribuidas al sector y no un recuento consensuado.
Slimovich vincula las dificultades con una combinación de inflación, evolución del dólar y costos mayoritariamente en pesos, frente a tarifas hoteleras que suelen expresarse en dólares. También señala la presión de las plataformas de reserva y de alojamientos que, a su juicio, no afrontan las mismas exigencias tributarias, regulatorias y de habilitación que los establecimientos formales. Sobre este último punto, la Cámara reclama que se reglamente la ley de alojamientos turísticos aprobada en 2024; su planteo, según explicó el dirigente, es regular la actividad y equiparar condiciones, no prohibir otras modalidades de alojamiento.
Un estudio elaborado por el Centro de Estudio de la Realidad Económica y Social junto con la Cámara Uruguaya de Turismo estimó que, para revertir la pérdida de rentabilidad del sector analizado, los ingresos deberían aumentar 42% o los costos reducirse 30%. Esas cifras corresponden al estudio citado por El Observador y no describen por sí solas la situación financiera de cada hotel de Colonia.
Discrepancias sobre qué muestran los cierres
El director de Turismo de la Intendencia, Martín Álvarez, rechazó la caracterización de una “muerte silenciosa” del turismo. De acuerdo con la versión recogida por Carmelo Portal, Álvarez dijo que, de los 32 establecimientos señalados por Slimovich, 16 cerraron durante la pandemia o antes y 16 después de 2020. También sostuvo que el crecimiento de los alojamientos ofrecidos en plataformas amplió la oferta: estimó que esos espacios pasaron de unos 1.400 en 2020 a alrededor de 2.400, y que las nuevas camas, junto con aperturas y una reapertura prevista, compensarían parte de la capacidad hotelera perdida.
Las dos posiciones observan dimensiones diferentes. La Cámara pone el foco en la actividad y la rentabilidad de los hoteles; la Intendencia, en la cantidad total de alojamientos disponibles para visitantes. Un aumento de la oferta global no demuestra, por sí mismo, que los hoteles formales hayan recuperado rentabilidad. A la vez, los cierres hoteleros no bastan para medir por sí solos la evolución de toda la actividad turística.
Medidas reclamadas y respuestas posibles
Entre las propuestas del sector figuran revisar la contribución inmobiliaria para establecimientos que se mantienen abiertos todo el año, aplicar durante todo el año el IVA a tasa cero para turistas y promover eventos y acciones que eleven la demanda en períodos de menor ocupación. La Cámara también plantea fortalecer la promoción para aumentar las visitas, la duración de las estadías y la ocupación. Son reclamos empresariales; las fuentes consultadas no informan que esas medidas hayan sido aprobadas.
El caso de Casa del Sol reúne así dos planos distintos para las empresas: el impacto laboral inmediato de un cierre y una discusión más amplia sobre costos, demanda y competencia en el destino. En el plano laboral, los trabajadores ya formularon reclamos ante el Ministerio; el material disponible no permite precisar su resolución ni establecer el alcance definitivo de las obligaciones de la empresa. En el plano turístico, las cifras de cierres y de capacidad deben leerse con cautela, atendiendo a quién las aporta y a qué tipo de alojamiento contabiliza.