Un primer desfile para abrir una nueva etapa
Matthieu Blazy presentó su primera colección al frente de Chanel en el Grand Palais de París. La propuesta primavera-verano 2026 convirtió el debut en una conversación entre la historia de la maison y una mirada contemporánea: los códigos reconocibles de la casa siguieron presentes, pero cambiaron de proporción, textura y combinación.
La escenografía acompañó esa intención. El espacio se transformó con grandes planetas de colores, una imagen de universo propio que contrastó con la sobriedad de algunas prendas y anticipó una colección de registros diversos. El desfile cerró con la modelo Awar Odhiang, cuyo paso final aportó un tono enérgico a la presentación.
Códigos conocidos, siluetas más libres
El tweed, las camelias, las perlas y los zapatos bicolores aparecieron sin funcionar como reproducciones literales del archivo. La prensa especializada destacó, en particular, el trabajo sobre el tweed: más ligero y deshilachado, con variaciones de textura y materiales que incluyeron rafia y bordados de cuentas. También se presentaron trajes de proporciones amplias y chaquetas con hombros marcados.
La colección jugó con prendas asociadas a la sastrería masculina y elementos tradicionalmente femeninos. Camisas y zapatos Oxford se combinaron con faldas; algunas cinturas bajas dejaban asomar una franja de tejido acanalado, mientras que los vestidos retomaban una silueta rectilínea vinculada a los años veinte. El efecto general, según las coberturas del desfile, fue menos rígido que una lectura clásica del traje Chanel.
Referencias a los comienzos de Gabrielle Chanel
Entre los detalles con trasfondo histórico destacaron tres camisas desarrolladas con Charvet, firma parisina especializada en camisería. La propuesta evocó a Arthur “Boy” Capel, pareja de Gabrielle Chanel, de quien se cuenta que vestía camisas de esa casa. Las piezas incorporaron el nombre de Chanel con una tipografía cursiva inspirada en las etiquetas de la maison de los años veinte.
Blazy también abordó el bolso 2.55 desde el uso y el paso del tiempo: una versión con hilos metálicos podía arrugarse en la mano. En calzado, los slingbacks y otros modelos bicolores conservaron su asociación con Chanel, pero modificaron su silueta. Son decisiones que muestran cómo la colección trabajó sobre objetos familiares sin limitarse a presentarlos como emblemas intactos.
Una lectura creativa, no una medida de resultados
Las crónicas describieron el debut como una apuesta por una etapa más libre para la casa y señalaron el contraste entre la herencia de Chanel y los cambios introducidos por Blazy. Esa valoración corresponde a la lectura editorial de la colección y de su puesta en escena; por sí sola, no acredita efectos en ventas, demanda o resultados financieros.
El desfile dejó, en cambio, una dirección creativa visible: conservar elementos que permiten reconocer la maison y alterar su peso visual mediante tejidos más ligeros, mezclas de códigos y siluetas menos convencionales. Su alcance comercial y la recepción sostenida de esa propuesta no pueden determinarse únicamente a partir de la presentación en pasarela.