Reorganización centrada en la sede y las funciones de apoyo
Royal Mail ha anunciado una revisión organizativa que podría reducir hasta 2.500 puestos en su sede central y en funciones de apoyo antes de finales de 2027. La empresa calcula que el ajuste representa menos del 2% de una plantilla de más de 131.000 personas.
La compañía plantea alcanzar esa reducción mediante salidas naturales y un programa de bajas voluntarias, y afirma que no habrá despidos forzosos. También sostiene que la reorganización no reducirá los puestos operativos de reparto y procesamiento, incluidos los de carteros y conductores. Sin embargo, el sindicato CWU señaló que alrededor de 200 empleos que representa en administración y protección de ingresos podrían verse afectados.
El plan sigue sujeto a consultas con los sindicatos. Por tanto, las cifras anunciadas describen una propuesta y no un resultado definitivo.
Menos cartas y más presión para adaptar el negocio
Royal Mail justifica la revisión por la transformación del mercado postal: según la empresa, el volumen de cartas ha caído más de un 70% desde su máximo, mientras crece la demanda de entregas de paquetes más rápidas y cómodas. La compañía afirma que simplificar procesos y eliminar duplicidades le permitiría reducir costes y destinar más recursos al servicio.
El consejero delegado, Alistair Cochrane, describió los cambios como parte de la construcción de una empresa «más fuerte, sencilla y preparada para el futuro». Esa es la explicación de la dirección; los sindicatos cuestionan que reducir puestos vaya a resolver los problemas de servicio.
Los sindicatos ponen el foco en el servicio y el empleo
Martin Walsh, secretario general adjunto del CWU, sostuvo que el anuncio evidencia una empresa que desmoraliza a su plantilla y no cumple con clientes y comunidades. El sindicato pidió al Gobierno que intervenga y afirmó que las salidas propuestas afectarían a empleos de sus afiliados fuera de las funciones operativas protegidas por la empresa.
Por su parte, Sharon Graham, secretaria general de Unite, afirmó que los recortes no mejorarán la calidad del servicio y advirtió de que podrían producirse más pérdidas de empleo si no se abordan los problemas que afronta Royal Mail. Unite también señaló la competencia de operadores postales con modelos de trabajo de plataformas.
Las críticas se producen en un contexto de incumplimientos de objetivos de entrega y de escrutinio regulatorio en el Reino Unido. La disputa, por ahora, enfrenta la expectativa de la empresa de ganar eficiencia con la preocupación sindical de que los recortes no corrijan las deficiencias del servicio. La consulta pendiente será clave para precisar el alcance de los cambios y su efecto sobre los puestos representados por los sindicatos.