Una tregua abrió la puerta al diálogo
Pakistán facilitó una tregua temporal entre Estados Unidos e Irán y promovió conversaciones para intentar convertirla en una salida más duradera al conflicto. El alto el fuego, anunciado el 8 de abril de 2026 por el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, tenía una duración de dos semanas. La mediación evitó que las partes llegaran a esa ronda sin ningún canal de contacto: según la cobertura de RTVE, los mensajes previos se intercambiaron mediante aplicaciones cifradas, con intermediarios paquistaníes.
La iniciativa colocó a Islamabad en el centro de los esfuerzos diplomáticos. RTVE atribuyó parte de esa capacidad mediadora a los contactos que Pakistán mantenía con Washington y Teherán y a que el país no participaba directamente en los combates. Antes de las conversaciones, Sharif había descrito esa fase como crucial para intentar alcanzar un alto el fuego permanente.
Islamabad: diálogo prolongado, pero sin acuerdo
Las delegaciones se reunieron en Islamabad el 11 de abril. La estadounidense estuvo encabezada por el vicepresidente J. D. Vance y la iraní, por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf. Pakistán acogió las conversaciones y, tras su conclusión, pidió a las partes que mantuvieran el compromiso con la tregua.
La ronda terminó el 12 de abril sin avances significativos. Vance afirmó que Estados Unidos se retiraba porque, según su versión, Irán no había aceptado las exigencias estadounidenses. También señaló como condición importante recibir garantías de que Teherán no buscaría dotarse de armas nucleares. El vicepresidente agradeció la labor de los mediadores pakistaníes, pero anunció que Washington dejaba Islamabad con lo que describió como su mejor y última oferta.
Las informaciones difieren en cómo contabilizan la duración de las conversaciones: Vance habló de más de 15 horas, mientras que un despacho de EFE publicado por El País cifró la ronda en 21 horas. Ambas versiones coinciden en que el diálogo fue prolongado y acabó sin un acuerdo.
Ormuz y el programa nuclear, entre los principales desacuerdos
El estrecho de Ormuz, una vía estratégica para la navegación marítima, fue otro foco central de fricción. Según El País, Teherán lo identificó como uno de los principales puntos de desacuerdo. RTVE informó antes de la reunión de que Washington exigía su reapertura y de que Irán vinculaba su disposición a negociar con el cese de los bombardeos sobre Líbano. Estos planteamientos reflejan posiciones atribuidas a las partes en los días previos, no un acuerdo alcanzado en Islamabad.
La disputa, por tanto, no se limitaba a una única condición. Las declaraciones públicas recogidas por los medios muestran diferencias sobre garantías nucleares, navegación por Ormuz y el contexto regional de los combates. Irán defendió su posición como protección de sus derechos e intereses nacionales y acusó a Estados Unidos de formular exigencias excesivas, según un comunicado citado por El País.
Un alto el fuego frágil y perspectivas inciertas
El fin de la ronda no significó por sí mismo que la tregua hubiera terminado: Pakistán pidió que siguiera vigente. Sin embargo, la cobertura de BBC Mundo del 16 de abril describió el alto el fuego como frágil y señaló que persistían desacuerdos sobre su alcance y sus condiciones. El medio también informó de que se hablaba de una posible segunda ronda y de que el presidente Donald Trump había anunciado una nueva estrategia que incluía un bloqueo de los puertos iraníes. Esos datos corresponden a la situación descrita por BBC en esa fecha; no permiten establecer qué ocurrió después.
BBC presentó varios escenarios como análisis, no como hechos consumados: desde una tregua usada como pausa táctica hasta una escalada controlada. La incertidumbre que subrayaba el medio estaba ligada a la falta de avances y a las interpretaciones divergentes del alto el fuego. Las fuentes disponibles, todas referidas a abril de 2026, no sustentan una actualización de la situación a octubre.
La ronda de Islamabad mostró que la mediación pudo reunir a las partes y sostener un canal de diálogo, pero no bastó para resolver sus diferencias. La continuidad de la tregua y la posibilidad de nuevas conversaciones quedaron como cuestiones abiertas en las informaciones publicadas entonces, no como resultados asegurados.