El comercio electrónico español sigue ampliando su base de consumidores y, con ella, la presión sobre las redes de distribución. El European E-commerce Report 2026, elaborado por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Ámsterdam para Ecommerce Europe y EuroCommerce, prevé que en 2026 compre por internet el 73% de la población de 16 a 74 años, frente al 71% que recoge una de las coberturas para 2025. La proporción prevista para España queda por debajo del 77% que el informe atribuye al conjunto europeo.
La expansión del canal no se traduce solo en más oportunidades de venta: exige gestionar más paquetes y responder a expectativas de comodidad, rapidez y precios ajustados. Para las empresas, el reto está en ampliar capacidad sin perder de vista los costes de entrega y la eficiencia operativa.
Más paquetes, más opciones de entrega
Los datos de la CNMC citados por Cadena de Suministro sitúan en 1.216 millones los envíos de paquetes en España durante 2024, alrededor de un 20% más que el año anterior. En ese contexto, las entregas fuera del domicilio ganan terreno, aunque este siga siendo la opción dominante: los puntos de recogida canalizaron el 13,6% de los paquetes procedentes de plataformas de comercio electrónico y las taquillas, el 3,8%.
El informe también señala que el 33% de las empresas logísticas utiliza taquillas o puntos de conveniencia para reducir los intentos de entrega fallidos. Un 26% ha aumentado su uso en entornos urbanos. Estas alternativas pueden dar más flexibilidad a la recepción y ayudar a organizar las entregas, pero las cifras disponibles no cuantifican el ahorro ni permiten afirmar que sustituyan de forma generalizada al reparto domiciliario.
La eficiencia, bajo presión de costes
La competencia entre operadores abarca precio, rapidez, flexibilidad, devoluciones e información sobre los envíos. Según el capítulo español del informe, el 55,8% de las empresas consultadas considera elevado el impacto de la logística en sus resultados. Además, el 99% indica que sus clientes no están dispuestos a pagar un suplemento por opciones de entrega sostenibles, un dato que refleja la tensión entre los objetivos ambientales y la sensibilidad al precio señalada en el estudio.
Entre las respuestas empresariales figuran la optimización de rutas, la automatización de almacenes y el seguimiento de paquetes en tiempo real. El informe añade que el 21% de las empresas ha implantado centros logísticos urbanos y que otro 49% estudia su viabilidad. También recoge que el 62% utiliza vehículos eléctricos o de bajas emisiones en sus flotas. Son indicadores de adopción e intención declarados en el estudio, no una medida de su impacto efectivo sobre costes o emisiones.
Una previsión al alza y cifras que conviene distinguir
La previsión de que los compradores online alcancen el 73% en 2026 apunta a una base digital más amplia, pero las coberturas disponibles no coinciden plenamente en el dato de 2025: una recoge un 71% y otra, un 72%. Por ello, esas cifras no deben armonizarse sin comprobar la definición y la serie estadística utilizadas. La proyección de crecimiento, en cambio, aparece en ambas coberturas.
La misma cautela resulta útil al comparar indicadores de actividad: el número de paquetes, la facturación del comercio electrónico y la proporción de personas que compra online miden fenómenos distintos. En conjunto, los datos dibujan un mercado en expansión en el que la última milla —la fase final de entrega— se diversifica para atender más volumen y contener la presión operativa. Para las empresas, el seguimiento de costes, capacidad, entregas fallidas y preferencias de recepción será clave para valorar qué combinaciones de reparto se ajustan a cada zona y operación.